jueves, 2 de octubre de 2014

MAPA CONCEPTUAL SOBRE EFECTO INVERNADERO

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NOTICIAS SOBRE EFECTO INVERNADERO


  1. La concentración de gases de efecto invernadero —cuyo incremento provoca el cambio climático— presentes en la atmósfera alcanzó un máximo sin precedentes en 2013, según informó ayer la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su boletín anual. El dióxido de carbono (CO2), el gas que más contribuye a este efecto, aumentó su concentración a un ritmo que no se había registrado en casi 30 años, precisó el secretario general de la OMM, Michel Jarraud durante la presentación en Ginebra, y añadió: “Se nos está agotando el tiempo”.



El informe de la agencia recoge cómo los niveles de CO2 han aumentado más entre 2012 y 2013 que durante cualquier otro año desde 1984. Ese aumento se explica, según los datos preliminares que cita la OMM, por el incremento constante de las emisiones de este gas sumado a la reducción de la cantidad de CO2 absorbida por la biosfera de la Tierra. Una cuarta parte de las emisiones totales de CO2 las absorben los océanos, y otra cuarta parte, la biosfera, recuerda la agencia, que insiste en el “alto tributo” que pagan los océanos por ello. Según un análisis que figura en el informe, tampoco hay precedentes para el ritmo actual de acidificación de los océanos, al menos en los últimos 300 millones de años, algo de lo que también han alertado los expertos del último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

2.     En lugar de mejorar, la salud de la Tierra empeora. En el año 2013, la concentración de CO2, el gas que más contribuye al calentamiento global, alcanzó un nuevo máximo, una media de 396 partes por millón (un 142% más que antes de la revolución industrial). Y el incremento fue el mayor de los registrados en los últimos 30 años: 2,9 partículas por millón más que en 2012. El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indica que también aumentó la concentración de otros dos gases de efecto invernadero, el metano y el óxido nitroso.
Los datos son, una vez más, muy preocupantes. De ellos se desprende que hemos entrado en una dinámica que puede acelerar el cambio climático y llegar antes de lo previsto al temido punto de no retorno. El problema ya no es solo disminuir las emisiones de gases; lo alarmante es que, por la capacidad de persistencia de esos gases y el efecto acumulativo de las emisiones, el ecosistema cada vez tiene menos capacidad para absorber los excedentes, de modo que, incluso contaminando menos, aumentan las concentraciones. La biosfera, que debería absorber una cuarta parte de los gases, está cada vez más saturada, y los océanos, el otro gran amortiguador, están sufriendo un proceso de acidificación sin precedentes que amenaza el ecosistema marino.

3.Nadie se libra y todas las regiones tendrán que convivir con los efectos del cambio climático.
África. Es uno de los continentes más vulnerables porque está muy expuesto al calentamiento y al mismo tiempo tiene una baja capacidad para mitigar sus efectos. Se ha detectado un incremento de la temperatura en los Grandes Lagos y en el lago Tanganica, además de un descenso de su productividad. También se ha constatado un descenso en la densidad de los árboles del oeste del Sahel y en el Marruecos semiárido.
Australia y Nueva Zelanda. Hay cambios en la estructura y composición de especies de corales, tanto en la Gran Barrera de Coral como en el Arrecife de Nigaloo, en Australia Occidental. En Melbourne se prevé que los días con más de 35 grados aumenten entre un 20 y un 40% para 2040.
Asia. Las temperaturas más altas conducen a producciones de arroz más bajas porque los periodos de crecimiento son más cortos. La pobreza rural podría verse agravada por los impactos negativos en la producción de arroz —un 58% de la población vive en el campo— y un aumento general de los precios de los alimentos y del coste de la vida. Indonesia, Filipinas o Tailandia, exportadores de alimentos, se beneficiarán, mientras que Bangladesh experimentará un aumento neto del 15% en su pobreza en 2030. Los niveles de los acuíferos ya han disminuido entre 20 y 50 metros en ciudades como Bangkok o Manila. Esta situación provoca hundimientos de tierra, algo que aumenta el riesgo de inundaciones costeras.
Europa. Se ha constatado un retroceso de los glaciares alpinos, escandinavos e Islandia; una subida en las últimas décadas de las áreas forestales quemadas en Portugal y Grecia; y un movimiento hacia el norte de aves marinas, peces e invertebrados del noreste atlántico.
Pequeñas islas. El aumento del nivel del mar es su principal amenaza. En el último siglo, la erosión crónica ha afectado al 70% de las playas de islas como Maui o Hawai.
Regiones polares. La restricción del acceso a la vegetación, debida a eventos de formación de hielo más frecuentes derivados de la lluvia o efectos más cálidos, puede comprometer la vida de los ungulados, mamíferos que caminan apoyándose en pezuñas, del Ártico. Se ha detectado una alta mortalidad en renos, vacas y bueyes en los últimos años. Se espera un aumento de las oportunidades económicas con el aumento de la navegabilidad en el Océano Artico.
América del Norte. Las sequías en el norte de México y centro-sur de Estados Unidos, las inundaciones en Canadá y los huracanes demuestran su exposición a fenómenos extremos. Los expertos vaticinan, con un grado de confianza alta, una escorrentía del deshielo en gran parte del oeste de EE UU y Canadá, y un aumento de tensiones con el agua, la agricultura, y los asentamientos en zonas urbanas y rurales. En México, se espera que se reduzcan los tipos de maíz y algunos desaparezcan en 2030.
Centroamérica y Sudamérica. Contracción de los glaciares andinos y aumento de los caudales del Río La Plata, más allá del debido al cambio en el uso de la tierra.